«Hambre de piel» es un concepto que hace referencia a un fenómeno neurológico que tiene que ver con una sensación de ansia similar a la sensación de hambre, pero un “hambre” de contacto humano. El tacto es una de nuestras primeras sensaciones al nacer y es fundamental para comunicarse con el resto del mundo y se ha demostrado que hay una relación directa entre el contacto físico y la regulación emocional.
Este fenómeno puede afectar a nuestra salud mental provocando sentimientos de desesperanza, ansiedad, estrés, irritabilidad y falta de motivación.
En «Hambre de piel» se representa un estado de fragilidad, soledad y vulnerabilidad rozando la abstracción y la ambigüedad y se exploran los límites de la percepción humana, a través de imágenes que insinúan escenas que transitan entre lo onírico y lo real.





